
En gran parte de España están construyendo, en algunas ciudades el AVE, en otras el metro, edificios...para ello, además de los albañiles, los jefes de obra contratan a jubilados. Los sitúan en la valla más cercana y su horario, aunque comienza un poco más tarde que el de los obreros, termina a la 1 de la tarde. Se agrupan por sexos normalmente y van opinando de la evolución de la obra, tienen turnos rotativos y van inspeccionando cada uno las de su barrio. Si detectan que algo va mal, agitan el brazo al albañil, y según la zona del país, le gritan una cosa u otra. En Sevilla, la voz de alarma es algo así como: “Onde vaaaaaaaaaaaaaa chiquillooooooooo” .
En Suecia, sólo estudiamos acerca de nuestro oficio: un peluquero, corta el pelo, un fontanero, arregla tuberías… en España, no. Todos los taxistas sin excepción, te indican cómo se pueden arreglar los problemas del país. Conocen a todos los ministros y sus actuaciones, cómo mejorar la gestión de recursos… puede pasar que además te vaya indicando en cada equipo de fútbol qué jugador sobra y qué directivo tiene la culpa de que ande en puestos de descenso.
Conclusiones: Los españoles no se jubilan, pasan a ser controladores de obra.
Para que te concedan una licencia de taxi en España, antes debes ser consejero político y entrenador de fútbol.